La verdad puede ser eclipsada, pero nunca se extingue (Tito Livio)

sábado 10 de octubre de 2009

Ley de Medios


Néstor tiene finalmente su anhelada Ley de Medios.

No hace falta abundar en explicaciones de lo que va a pasar. Para saber lo que va a pasar en la Argentina en el corto y mediano plazo, hace rato que tenemos el mejor sistema de predicción: hay que mirar lo que pasa hoy en Venezuela. Todo lo que pasa allá comienza enseguida a pasar acá.

El Plan Cóndor era más sangriento y con más gobiernos involucrados, esa es la única diferencia.

domingo 4 de octubre de 2009

Interminable



¿Te terminarás algún día?


Gracias, Martín. Por el poco fútbol, por el desparpajo, por dejarnos con la boca abierta, por mostrar que mucho en la vida, independientemente de lo que haga cada uno, depende de meterle siempre para adelante.




Mercedes Sosa




Es una de las canciones en que más me gusta su voz.

sábado 3 de octubre de 2009

Política fácil

El logo del Sindicato de Creadores de Logos, ¿es una foto de la Carrió?

Esta impresentable sí que les da laburo...



martes 8 de septiembre de 2009

Congoja

Lo que el viento dejó. La casita de alguna familia; atrás el monte,
segado por el viento (foto enviada por Amadeo Barrios a La Nación.com).



Hoy temprano, trabajando en otras cosas, anduve más o menos a unos 100 kilómetros del lugar donde un tornado devastó una colonia de pobres agricultores en Misiones.

Aunque ya no estoy allí, viví y trabajé en Misiones muchos años. Es una provincia fantástica, atrapante. Le tengo además un cariño especial; mis hijos nacieron allí.

Transitar hoy las rutas misioneras escuchando la radio fue una experiencia tristísima. Había pasado el atardecer y la noche del lunes en un lugar bucólico a orillas del Paraná, entre selva, tierra colorada y río, cuando la tormenta nos obligó a mudar la mesa del asado al comedor. La misma tormenta, quizás, un poco más alta. Unos cuantos kilómetros antes, esa furia natural incontrolable había sembrado la muerte y el desconsuelo.

Nueve muertos. Siete de ellos, niños. Criaturas arrastradas por el viento, por las cosas que volaban. Escuché a alguien contando que una madre estaba con su beba en brazos y que el viento se la arrancó de las manos.

Transitar la ruta, decía, fue una experiencia muy dura. A la distancia. No pasé por el lugar, sólo veía gente de la empresa de electricidad en decenas de camionetas, corriendo a arreglar postes. Unos 60 postes de hormigón terminaron en el suelo, decían en los informativos. Sólo filas de vehículos del Ejército que se dirigían a la zona del desastre. Sólo camionetas de la Policía, yendo a ayudar. Y en la ruta, bajo la lluvia de la mañana y el cielo gris, una pesadumbre interminable se apodera de uno en esas circunstancias.

Misiones es una tierra repleta de miles de pequeños productores que le pelean a la vida en sus chacritas de cinco, diez o veinte hectáreas. Con sus plantíos maltrechos viven su vida. Levantan sus casitas de madera, se abrigan, mandan sus hijos a la escuela aunque tengan que caminar varios kilómetros. Con sus plantíos maltrechos cargan sus cacerolitas renegridas por el hollín de la leña que les regala el monte, ahí al lado nomás. Y se sientan, seguramente, en torno de una mesita de tablas y comen su comida sencilla y humeante. Todo con esos plantíos maltrechos y algún animalito que hoy anda por el patio y mañana está en la olla.

Todo eso era hasta ayer. Vino el viento y se llevó los platos, se llevó la mesita de tablas, se llevó las sillas y los juguetes, los techos y los colchones. Se llevó los árboles que daban leña y los dejó reducidos a estacas muertas en el suelo. Se llevó un centro de salud inaugurado hace unos años. Y se llevó también las sonrisas y los juegos, y se llevó los correteos de los niños, los retos de las madres y la vida entera. Se llevó la vida, desparramada en el aire, perdida en la noche para siempre.

lunes 17 de agosto de 2009

Fútbol, populismo, Néstor y TyC


El contrato entre la AFA y la empresa Televisión Satelital Codificada -de Torneos y Competencias y el Grupo Clarín- ha sido siempre un misterio para los clubes. La empresa, además, se contrató sin siquiera una licitación. Por eso cualquier acuerdo que reemplace aquel convenio parece, sólo por ser distinto, mejor. Pero la antipatía que despierta este sistema, opaco y amañado, no debería convertir en verdades algunas falacias.
La primera es la que afirma que el consumo de fútbol por TV, por las emociones que despierta, es un derecho universal que debe ser garantizado por el Estado. Como si los constituyentes se hubieran olvidado de agregar a la enumeración del artículo 14 bis el acceso gratuito a ese espectáculo. Ese criterio cede a una tentación demagógica.
¿Por qué el Estado debe "asegurar la pasión", como dijo Aníbal Fernández? ¿Por qué esa pasión y no otras? Las que desatan en ciertos públicos el canto coral o el softball , por ejemplo. Para refutar a Fernández no hace falta caer en el lugar común de calcular cuántas escuelas u hospitales se construirían con los $ 500 millones que está por conseguir Grondona. Hay actividades en las cuales el Estado no tiene por qué involucrarse. Pero el Gobierno sólo parece tolerar la iniciativa privada como una concesión graciosa del sector público.



Carlos Pagni, en La Nación. Muy bueno, como siempre.

sábado 25 de julio de 2009

China

Tremenda conclusión emitida hace un rato por una amiga:

"En China no hay tíos. Ni primos".

Perdón si es una frase vieja. Yo nunca la había escuchado y jamás me había puesto a pensar en eso.
PD: No tiene nada que ver con el nombre del blog. De eso recién me estoy dando cuenta.

lunes 20 de julio de 2009

Cosas que dan cosa

No deja de maravillarme, cada vez que me viene a la cabeza.

lunes 6 de julio de 2009

Ganar con estilo




sábado 4 de julio de 2009

Hijos del rigor


El asunto de la Gripe A es evidententemente un tema difícil. Ahora bien, me llama la atención la estupidez con que nos manejamos algunas veces.

Nos altera terriblemente el escandalete de las cifras de Manzur, y si Cristina las desmiente o las minimiza.

El Gobierno ha hecho claramente un manejo de la información que fue (o es) sencillamente criminal. Eso está fuera de discusión. Ahora bien, y desde luego sin defender a ninguno de estos crápulas impresentables, ¿por qué nos preocupan más las estadísticas que los conceptos meramente técnicos y precisos que nos ayudarían mucho mejor a parar un poco con este despelote?

El Gobierno ha informado muy mal sobre la evolución de la pandemia, pero me parece evidente que la información que ayuda a prevenir los contagios no depende necesariamente de las estadísticas. Las formas de prevención y la información sobre el virus estuvieron en la Argentina y a nuestro alcance apenas la cosa explotó en América del Norte, pero nos ponemos locos recién cuando se pelean por la cantidad de infectados y el número de muertos. Nos prendemos como locos con el despelote, cuando la cuestión es otra: lo que tenemos que hacer es aprender las formas de prevención, no andar corriendo como loquitas tras la histeria de las estadísticas.

No sé si se entiende con claridad lo que quiero decir. Lo que me preocupa es que esta especie de locura colectiva delata buena parte de nuestra mediocridad. Nos encantan el despelote, la polémica, el griterío. Nos entusiasma meternos todos como locos en la misma bolsa, victimizarnos, tirarnos de los pelos, rasgarnos las vestiduras. Para movernos como sociedad, es mucho más efectivo el bochinche que la información útil.

Así nos va.

Atchís.